miércoles, 22 de enero de 2020

Ir a Misa con niños

Está claro que si vamos a Misa habitualmente, cuando somos padres y tenemos hijos no tenemos por qué dejar de ir. Los niños hacen ruido ( a veces), se mueven, lloran y si son más hermanos o están con más niños, incluso se chinchan y se pelan,...pero no por eso debemos dejar de ir o de llevarlos.
Entiendo que haya gente que se despiste, que nos mire y que incluso a veces nos de vergüenza llamar la atención, pero debemos ser fuertes y no dejar que las miradas nos coman. Todo esto partiendo de que un niño se porte "normal", no que monte espectáculos en la Misa, por supuesto...
También ayuda que el "cura" no se ponga nervioso ni llame la atención a los padres (he visto como sacerdotes han pedido a los padres que salgan de Misa solo porque un bebé ha llorado medio minuto...da que pensar). También viene bien aquellos sacerdotes que en las homilías o durante la Misa hacen un guiño a los pequeños de la casa e incluso se refiere a ellos y les pregunta.

Nuestros hijos tienen bastante interiorizado el tema de la Misa, siempre lo han vivido y saben que los domingo ponemos en lugar preferente la Misa. Solemos hacer planes y salimos fuera de vez en cuando en domingo y  ellos mismos preguntan a que hora vamos a ir a Misa si vamos a tal o cual sitio.

A veces, los más pequeños se pueden aburrir, es normal que no sean capaces de seguir la Misa y estar quietos durante 40 minutos, por lo que tampoco pasa nada si se les lleva un pequeño juguete con el que se pueda entretener sin hacer mucho ruido.



Lo que a nosotros nos ha ido muy bien es darle un libro para seguir la Misa a nuestros hijos cuando ya han empezado la catequesis de primera Comunión   (suele ser en primero de primaria). Les gusta ir siguiendo por dónde van en Misa, leen las oraciones que se van diciendo y aprenden el nombre de los objetos litúrgicos que se utilizan y los colores de las casullas dependiendo del día y la época del año.

 Hace poco nos regalaron un libro que puede  ayudar a preparar la Misa con los niños. La idea es preparar el Evangelio del domingo durante la semana. En el libro te viene el evangelio, un breve comentario, una actividad para hacer con los niños que nos ayude a acercarnos al evangelio de ese domingo y un pequeño propósito para vivir durante esa semana. No os penséis que nosotros lo hacemos a la perfección todas las semanas y lo llevamos de 10, hay semanas que no da la vida ni para leerlo, otras que sólo leemos el evangelio y el comentario,... a veces es complicado sacar tiempo, no hay que agobiarse. 





Espero que os haya ayudado esta entrada. Nosotros lo que recomendamos es naturalidad, si vosotros vais a Misa, los niños irán, del mismo modo que cada día os sentáis alrededor de la mesa a comer y ellos os siguen, con la Misa pasa lo mismo, los niños se incorporan a "las rutinas" que llevan sus padres con naturalidad.  

 En muchas ocasiones(y por suerte o desgracia cada vez ocurre más), los padres vuelven  a ir a Misa después de mucho tiempo cuando sus hijos están recibiendo la catequesis de Primera Comunión. En estos caso, os animo a que vayáis con entusiasmo y seáis constantes, sólo así vuestros hijos entenderán que es algo bueno y que es algo que os ayuda en la vida y que os aporta.

¡Feliz semana!

martes, 14 de enero de 2020

Primera Confesión de Álvaro

Damos el pistoletazo de salida para un año potente para Álvaro...en pocos meses va a recibir la confesión, confirmación y la eucaristía. Hoy, lo hemos acompañado en su primera confesión.

Ha sido en su colegio, igual que Javier. Allí recibe catequesis y allí se confirmará y celebrará la Primera Comunión también. La ceremonia  ha sido muy emotiva, ameno, festivo y entrañable.
(Foto de Marta Ortiz)

 Han entrado todos los niños por el pasillo central de la iglesia del colegio en el que estábamos esperando los padres y familiares de los niños. Una vez colocados en sus sitios han cantado una canción preciosa sobre la confesión y el perdón y ha dado paso a la liturgia de la palabra y una pequeña y divertida homilía con la participación de algunos niños. Después, los niños han ido subiendo al altar donde estaban los tres sacerdotes participantes confesando a cada niño.
(Foto de Marta Ortiz)

Cuando han acabado todos los niños se ha cantado una canción a la virgen. Después, los niños han vuelto a salir por el pasillo central con sus compañeros. Nosotros lo hemos celebrado con una buena merienda en familia.


Del mismo modo que lo pensaba cuando Javier se confesó por primera vez, lo pienso ahora; es una satisfacción ver como se hacen mayores y van incorporándose a nuestras "rutinas". Vamos avanzando en este camino (que no a todos debe gustar, lo respeto), vamos cogiendo impulso para lo que nos queda, la confirmación y la primera comunión.


Y cómo escribía hace dos años: "Quiero acabar el post pensando que lo bonito no es lo de hoy (que también) sino  la segunda, la tercera, ...la que haga dentro de años.... que no se quede en el empezar, y sea un continuar! Y sobre todo agradecer, como no puede ser de otra manera; al colegio, a las catequistas y a los tutores de tercero la preparación y organización tan bonita de la Primera Confesión; gracias por poner tanto cariño en estas celebraciones.

lunes, 13 de enero de 2020

2020...suena bien!

Y pasan los días, y ya llevamos dos semanas del año 2020 vivida y no dejo ver por todos lados listas de propósitos, de buena fe, de balance del año anterior... Y, es cierto que con un nuevo año, la vida nos brinda la oportunidad de vivir como un libro con hojas en blanco 365 por delante (éste año 366, una oportunidad más). 365 en las que tendremos de todo, seguramente; días buenos y días malos, momentos felices y  momentos al borde del precipicio pero sobre todo, tendremos la oportunidad de vivirlos, que ya es mucho.

Empecé 2019 con unas ilusiones renovadas que a veces se han tambaleado. No puedo negar que ha sido un año durillo, de muchas pruebas internas y de cuestionarme muchas cosas de las que han ocurrido a mi alrededor mezclado con grandes decepciones de personas que tengo cerca. Pero todo pasa, y basta con mirar para delante y comprobar que priorizar y olvidarte del resto es mucho mejor que llevar todo para delante....en fin, 2019 ya pasó y ahí se queda como un año en el que me ha enseñado mucho, sobre todo a levantarme.

2020 suena bien, demasiado bien,...además vendrá acompañado de grandes eventos familiares, de esos que tanto disfrutamos. Empezarlo con quién más quiero es un plus y una "obligación" que me regala cada noche vieja y cada año nuevo... y ojalá seamos muchos años los mismos (o más si cabe) pero menos no.

Mis propósitos para este 2020 es simple... QUERER MÁS y QUEJARME MENOS...eso lo puede englobar todo; ahí van mis propósitos para con mi familia, mis amigos, mi trabajo y conmigo misma. A veces no nos damos cuenta y nos enfrascamos en idioteces que  no llevan a ninguna parte, nos complicamos tanto.... querer... ya lo decía san Agustín: "Ama y haz lo que quieras". Ahí quiero estar, estar más pendiente de mi familia, llamar más a mis amigos, retomar el contacto con aquellos que eran tanto y que ahora están "lejos", estar con los pies en la tierra y la mirada al cielo,... Invertir bien el tiempo en cosas y personas que merezcan la pena y sobre todo atesorar bien los momentos especiales, sólo así podremos ser realmente felices. 

Decir 2020 es pensar que ya han pasado la friolera de 20 años del cambio de milenio, del año 2000...y no os parece que fue hace dos días? Me da mucho que pensar, y me siento como los abuelos pensando que el tiempo vuela y pasa todo en un suspiro.Hace nada de ese año 2000, hace nada de esos 20 años. 

Para terminar este post, lo quiero hacer con unas palabras que escuché ayer del Papa Francisco de una audiencia con Jóvenes de todo el mundo en el que les pedía que soñasen: "...en el objetivo de la vida, tiene que entrar la capacidad de soñar"... Por lo tanto, soñemos pues con un 2020 lleno de momentos especiales y cosas buenas, ilusionémonos a cada paso, improvisemos momentos y disfrutemos con cada uno de ellos. 


lunes, 30 de diciembre de 2019

Mi 2019 bloguero

Madresfera nos "convoca" a un carnaval de post sobre nuestro año bloguero y me ha parecido una idea maravillosa para hacer balance. Balance que me viene de perlas pues sé que el año no ha ido como me hubiera gustado.

 Empezando por mi, he dedicado mucho menos tiempo del que hubiera querido al blog y he pasado de 58 post en 2018 ha escribir este año tan sólo 32 (contando con éste), lo que hace a una media de un post cada dos semanas más o menos, menos de los que me hubiera gustado escribir.

Mi post más leído este año ha sido el segundo post que escribí en enero, con 1745 visitas dónde os contaba mis propósitos para este año 2019; Mis propósitos para 2019, seguido del post donde os contaba la Jornada que organicé junto con otra compi bloguera "Antequera & Family" y un post de verano donde os proponía cinco planes para 2 en verano (5 planes para dos en verano).


Además de estos post más visitados de 2019, os he hablado sobre decoración de unicornios para fiestas infantiles, orden de armarios, galletas de mantequilla, reflexiones sobre una malamadre, trámites de escolarización, coaching matrimonial, cambios de hora, temas de familia y hacienda, la puesta de Family Enrichment en Antequera, mis reflexiones sobre mis 10 años siendo madre, los hijos sándwich, el evento bloguero del año: Madresfera Blogger Day, trámites para casarse por la Iglesia, conciliación en verano con niños, excursiones y salidas al Torcal, a Guardias Viajas, a Santander o a Aqua Vera, mesas dulces de boda, logística de extraescolares, colaboraciones, como sobrellevar el tema notas en nuestros hijos y planes para Navidad en Antequera....un total de 12.256 visitas al blog en 2019...que agradezco profundamente.

Cómo podéis ver y leer es de lo más variado, como la vida misma.... mi vida no es solamente mi trabajo, ni solamente mis hijos, ni solamente mi casa,....mi vida y de lo que os hablo es el conjunto de todo. Es cierto, que en parte, me he volcado también más es Instagram y también ahí he desarrollado temas que podía haber plasmado por aquí.

Cómo buen balance...luego vienen los propósitos...y mis propósitos blogueros de 2020 (miedo me da dejarlo por escrito y luego no cumplirlos...ejejejej) son:
  • Apoyarme en un profesional para que haga de mi blog un blog "más en condiciones", es decir, cambiar el formato y darle un giro...¡Necesita un cambio!
  • Ser constante a la hora de publicar post y hacerlo de manera continuada (tendré que pensar bien la periodicidad de las publicaciones) y sobre todo anticiparme.
Como nos pide Madresfera en este balance, también debemos nombrar a tres blog que nos hayan ayudado y/o aportado;  o  más hayamos leído y yo me decanto por tres muy diferentes unos de otros pero que me gusta leer y que además tienen muchísimo movimiento por las redes. Ellos son:
Espero que el 2020 me traigan buenos momentos y tiempo para seguir dejando por aquí mis planes, mis reflexiones, informaciones varias de utilidad para las familias, eventos y muchas cosas más.

Gracias mil, sobre todo a todos los que me leéis, compartís y comentáis mis post, me seguís a través del blog o por las diferentes redes sociales. Que tengáis buena salida y entrada de año y que sigáis recorriendo conmigo esta aventura. GRACIAS

martes, 17 de diciembre de 2019

Recogemos las temidas notas

Inmersos en los festivales de Navidad en los colegios nos acercamos al día de la entrega de notas... la temida entrega de notas...Es un momento que se vive normalmente con nervios y tensión en las casas,...¿Qué habrá sacado? ¿Cuántas habrá suspendido esta vez? ¿Cuántos sobres tendrá? Que no cunda el pánico y no lo vivamos como si fueran nuestros propios logros o nuestros propios fracasos...porrrrr favor!!! ¿Cómo afrontamos este momento? ¿Reaccionamos de manera adecuada?
Conviene recordar que las notas no son más que una muestra medible del progreso  en las adquisiciones y memorización de determinados contenidos académicos; es decir, que las debemos ver cómo un instrumento de medición, no como un objetivo en sí mismo.  A los padres a veces se nos olvida que para un profesor es muy difícil condensar en una sola nota hasta el mínimo detalle del trabajo, la ilusión y los propósitos que nuestros hijos tienen a lo largo de un trimestre. Por eso, los boletines de notas, deben siempre convertirse en una ocasión para hablar y conversar con ellos a cerca del trabajo realizado durante el curso y analizar tanto los éxitos como los posibles fracasos. Sea como fuere, la actitud que los padres debemos tener es la de sacar conclusiones positivas y seguir hacia delante (cómo yo les digo a los míos...para el próximo trimestre hay que apretar un poquito más). Lo más importante es que ellos vean que lo que se aprecia realmente es el proceso de trabajo y la interiorización del concepto de deber, y no tanto el resultado.

No es aconsejable valorar la calificación en sí misma, el numerito en sí, tampoco exigir al niño una determinada nota. Lo más importante es valorar el esfuerzo que hacen, ya que muchas veces el esfuerzo no está reflejado en la calificación obtenida. Hay niños que sin esforzarse consiguen el aprobado, y otros que tras echarle muchas horas, no logran obtenerlo. Los primeros pueden y seguro que lo hacen estar desperdiciando parte de su potencial (yo tengo uno de éstos y me pone enferma), y los segundos pueden desarrollar altos niveles de frustración y desmotivación fácilmente.

El conseguir buenas notas, en muchas ocasiones se convierte en una competición, y lo vemos incluso en las puertas de las clases cuando padres coparan las notas obtenidas por sus hijos, o compararlas con sus hermanos, sin tener en cuenta que cada niño es un mundo, es único e irrepetible, con sus propios intereses, nivel de maduración y estilos de aprendizaje.

Pero de la entrega de boletines también podemos sacar muchas cosas positivas. Nos muestran los puntos fuertes de nuestros hijos (y los no tan fuertes), que asignaturas les gustan más y despiertan más motivación. Es una herramienta para conocer mejor a nuestros hijos, sus gustos, sus capacidades,...

¿Y si suspende? Aunque a veces creamos que les da igual suspender, no es así, a nadie le gusta el fracaso. Para cambiar esa "mala conducta" tendremos que profundizar en porqué se ha producido, ver si el esfuerzo que han hecho ha sido el adecuado o sin embargo no han estudiado casi nada. Debemos darle confianza, hacerles creer que son capaces de aprobar y que con un poco de esfuerzo se puede conseguir. Nunca debemos etiquetarlos como "vago",  "flojo",... Es mejor ver en qué se ha fallado y poner un plan de actuación.

¿Qué hacemos con los aprobados? ¿Recompensamos? Del mismo modo que con los suspensos aunque siendo  la otra cara de la  moneda. No debemos compensarle por hacer su trabajo. Tienen que interiorizar el deber. Ahora se ha puesto de moda el regalito por las notas....y yo me pregunto...¿Regalito por hacer lo que deben hacer? ¿Queremos hacer creer a nuestros hijos que en sus trabajos los va a premiar cuando hagan lo que deben hacer?

"Todo el mundo es un genio...pero si juzgas a un pez por su habilidad para trepar un árbol, pasará el resto de su vida creyendo que es un idiota" (A. Einstein)